jueves, 21 de noviembre de 2013

Es mejor que te calles Rucks

Jamás habría pensado que el veterano animador televisivo Daniel Rucks tuviera una mentalidad muy conservadora con respecto a la homosexualidad y menos, que su desaprobación guardara fuertes sentimientos homofóbicos y de odio y menos aún, que lo hiciera público mediante su blog personal e incitara una ola de comentarios, en su mayoría, censurando sus palabras.

Tampoco me habría imaginado que por primera vez en la historia del país, un personaje público pidiera disculpas por sus declaraciones. Si algo tiene de significado esta polémica es precisamente eso, de que ahora parece que la sociedad está cambiando hacia más tolerancia.

Me acuerdo que en el pasado, los políticos y figuras públicas siempre han ofendido a la comunidad homosexual del país, y lejos de disculparse o matizar sus críticas cuando se les ha confrontado, vuelven a arremeter y traen argumentos como moral, ley natural, Dios y biblia. Nadie quiere sentirse humillado por los maricas, como nos llamó Rucks en su blog, y menos pedirles perdón.

Pero la reacción de la gente me pareció formidable. La polémica pasó a todas las redes sociales de la internet y en la mayoría la gente expresó su censura a la posiciones del animador. Y es que esto es lo grave del asunto: Rucks se defendió en primera instancia argumentando libertad de expresión, pero luego tuvo que cerrar su blog y por último pedir disculpas ¿Por qué? porque él no es un ciudadano común y corriente, es un animador de larga trayectoria.

Mucha de la gente que lo ve y lo veía en el pasado en Canal 2 es homosexual. Me imagino que bastante de esta gente le tenía respeto y cariño o al menos estima y de pronto se revela públicamente como un verdadero monstruo que detesta a sus televidentes gays, que les dice que no tienen derecho a casarse, que son anormales y asquerosos y se ríe y burla de ellos. Eso duele.

Por eso, la libertad de expresión no funciona es los personajes públicos, no se puede decir todo lo que se piensa. Eso es de mínimo sentido común. Todos los días nos encontramos con gente o situaciones que nos desagradan y como ciudadanos responsables nos guardamos nuestras opiniones para no vernos en discusiones ni pleitos en la calle o trabajo.

Así funciona la sociedad. Los personajes públicos están en el centro de la sociedad y sus actuaciones son imitadas por la gente. No se puede fomentar el odio porque luego a alguien le parecerá que es bueno odiar, de discriminar a otro que no se ajusta a los patrones de conducta que se espera de una persona "normal".

Así creo, que el señor Rucks ha aprendido de una forma amarga cuál es su responsabilidad ante la sociedad. Y digo qué bueno que esto haya pasado, porque por primera vez, la reacción de la gente en su mayoría fue de desaprobación y rechazo al odio y a la homofobia. Sigamos adelante.

2 comentarios:

Ludwin Arevalo dijo...

El problema principal a mi gusto es que las redes sociales son armas de doble filo, las opiniones se dan a conocer más fácil y algunos no piensan lo que escriben y confunden la libre expresión con el libertinaje, no hay que confundir eso, que me parece a mi gusto fundamental, saludos, buena nota.

Anónimo dijo...

No