martes, 22 de diciembre de 2009

Aprueban matrimonios gay y adopciones en México

Los cambios está sucediendo cerca de nuestro país. Esta ley que se pasó en el distrito federal de México, permitirá los matrimonios entre personas del mismo sexo, y lo novedoso para un país machista/religioso latinoamericano, es que también podrán adoptar hijos. Toda una revolución de conceptos.
Sin embargo, la iglesía católica ha puesto el grito en el cielo, y los partidos que votaron en contra de la ley, están ahora apelando para que el gobernador vete las reforma. A ver qué pasa.
A continuación una nota al respecto que publica el periódico La Jornada de México.


Con el voto mayoritario de los diputados de PRD y PT, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) aprobó ayer las reformas al Código Civil de esta capital, mediante las cuales se legaliza el matrim onio entre parejas del mismo sexo, quienes incluso tendrán derecho a adoptar hijos.
Los coordinadores del PAN, Mariana Gómez del Campo, y del PRI, Israel Betanzos –quienes tuvieron el apoyo del PVEM–, anunciaron que promoverán una acción de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y demandaron al jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, que vete esa disposición y no entre en vigor dentro de 45 días, como fija el dictamen avalado.
El debate en tribuna lo dieron los legisladores de PRD y PAN, quienes durante tres horas no sólo expusieron argumentos jurídicos, sino que llegaron a la confrontación verbal, a las acusaciones de corruptos e ignorantes, y al cuestionamiento de las preferencias sexuales de diputados o militantes partidistas.
Esto último obligó a los coordinadores de PAN, PRI y PRD a improvisar una reunión en el pleno para acordar que se pusiera alto a las descalificaciones desde la tribuna. Por lo que ordenaron a sus huestes no responder las alusiones y pasar a la votación del dictamen en lo general. En ese momento se comenzó a hacer historia: los diputados de PRD y PT sumaron 39 sufragios a favor de las reformas, contra 20 de PAN, PVEM y dos priístas: Emiliano Aguilar y Octavio West.
La maniobra del PAN contra esas reformas se vislumbró desde el primer momento, cuando el diputado Carlo Fabián Pizano presentó una moción suspensiva para que el dictamen sobre los matrimonios entre parejas del mismo sexo se regresara a comisiones, con el mismo argumento que utilizaron en el caso de las modificaciones en materia de aborto y la Ley de Sociedades de Convivencia: se está pretendiendo legislar al vapor, y es necesario más tiempo para su análisis. Su intento fue infructuoso, al desecharse el recurso legislativo por 35 votos contra 26.
El perredista David Razú, promovente de la iniciativa, argumentó que las reformas al Código Civil no buscan sino el reconocimiento de derechos para un sector social, al que permanentemente y de manera por demás injustificada se le han negado, sin que esto vulnere el derecho de ninguna otra persona o grupo social. Remachó: quienes se oponen no han podido producir un solo argumento válido en términos de pérdidas de derechos sobre el concepto actual del matrimonio.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Cuando lo supe

Este documental está interesante. Que lo disfruten


sábado, 26 de septiembre de 2009

La gran conspiración contra la comunidad gay de El Salvador

Uno se pregunta ¿cómo ha sido que los homosexuales en El Salvador aparecen de la nada exigiendo casarse? Y la respuesta es bien sencilla: nunca lo han hecho. Entonces, ¿cómo se inició esta controversia que mantiene en pugna a los partidos políticos, las iglesias cristianas y la minúscula e indefensa comunidad gay en El Salvador? ¿Por qué se quiere modificar la Constitución de la República?

Bueno, el tema de los matrimonios de parejas del mismo sexo tiene ya varios años en muchos países del mundo. Algunos han reconocido legalmente estas uniones. En El Salvador, estas noticias siempre fueron vistas como hechos muy improbables que ocurrieran, no así para la señora Regina de Cardenal, de la asociación Sí a la Vida, institución que está en contra de todo tipo de aborto. La preocupación de ella contrasta con la opinión de los salvadoreños sobre estos temas: era como preocuparse de lo que ocurriera en Afganistán.

Pero el tema pronto fue retomado por el señor Rodolfo Parker allá por 2006, cuando recién había logrado controlar al Partido Demócrata Cristiano, institución política en franca decadencia que en los años anteriores había tenido agrias luchas de poder y que provocaron la salida de algunos de sus miembros quienes fundaron sus propios partidos que luego se esfumaron.

En las elecciones presidenciales de 2004, todos los partidos pequeños desaparecieron y se observaba desde entonces, que la tendencia de El Salvador era hacia el bipartidismo, con dos instituciones principales que se turnarían el gobierno: ARENA y FMLN. Los otros partidos estaban condenados a la desaparición, según la ley electoral. Sabemos que aún existen por decreto legislativo y por un confuso fallo de la Corte Suprema de Justicia.

Desde entonces, el fantasma de la desaparición de hecho (por no tener adeptos) rodea a estos partidos, pues en cada elección presidencial nunca obtienen representatividad. En estos años recientes ya se observaba que la controversia ideológica no sería más un buen tema de campaña para el futuro pues era una realidad que el FMLN ganaría las elecciones alguna vez y con ello se agotaría ese tipo de confrontación que había permitido a la derecha mantenerse en el poder. El último gran fantasma conjurado por la derecha fue Schafik Hándal.

Fue en este contexto de agotamiento ideológico que el señor Parker se idea una nueva fuente de polémica para ganar adeptos: la moralidad, y apunta su estrategia hacia la población cristiana de El Salvador, presentando aquellos temas que a los salvadoreños en su mayoría rechaza por considerarlos tabúes o inmorales, como es el aborto y la homosexualidad. E inicia su cruzada moral.

Además, están los antecedentes de que la fe siempre ha sido un buen negocio para los pastores evangélicos que de pronto están construyendo grandes iglesias, centros de estudios teológicos y escuelas con el dinero de sus feligreses. Llevarlos a posiciones políticas mediante un discurso moralista era más fácil que quitarle el dulce a un niño.

En cuanto a la comunidad homosexual del país, ésta siempre ha sido muy pequeña, sin ninguna influencia, sin banderas políticas y muy desorganizada. Jamás esta comunidad ha reclamado nada, excepto la Asociación Entre Amigos, que comenzó a condenar el asesinato de varios travestis en el pasado. Aparte de ello, son pocas las personas que han decidido sufrir la discriminación y el acoso religioso y dar la cara ante la sociedad. Eran en suma,los gays, las víctimas perfectas para políticos inescrupulosos que sólo buscan votos.

Los homosexuales en El Salvador siempre han sido vistos como depravados y son condenados al infierno en vida por las diferentes denominaciones cristianas. Aparte de eso, la sociedad los ha reprobado y su estilo de vida ha sido un tabú por años. La discriminación y violencia física son consideradas aceptables si las víctimas son los gays. Las autoridades y las instituciones públicas del país nunca han considerado a los homosexuales como personas a quienes se les debe de respetar su integridad física y sicológica. En fin, son considerados ciudadanos de tercera.

Ante este contexto de indefensión, el Partido Demócrata Cristiano del señor Parker, inicia un debate sin interlocutor, sin posibilidades de defensa y plantea la amenaza de los matrimonios gays en el país. Para ello se preocupa de aparecer en diferentes medios de comunicación acompañado de pastores cristianos, quienes, alzando la biblia, condenan este estilo de vida. Por el momento, la iglesia católica no había entrado a participar y se mantiene a poca distancia. Lo mismo ocurría con los otros partidos políticos de derecha, que en ese entonces no se han percatado de las ganancias que este tema les podría acarrear.

Estos partidos y la iglesia católica mantienen un discurso de bajo perfil desaprobando las uniones homosexuales como mera respuesta a sus fundamentos ideológicos y morales.

Luego cuando comienza a calentar el ambiente electoras después de las elecciones de 2004, muchos se dan cuenta que habían pasado por alto ese nicho y comienzan a unirse a la cruzada del diputado Parker. No es casual que las marchas de ciudadanos reclamando la prohibición de los matrimonios gays haya sido después del triunfo del FMLN en las elecciones presidenciales: la bandera ideológica se agotó, ahora sigue la bandera moral para 2012.

Ha sido en 2009 que la iglesia católica se ha unido a este movimiento homofóbico y parece llevar la bandera en el tema. Los partidos políticos de derecha por su parte, le han quitado protagonismo al PDC y están haciendo como suya esta campaña, tratando de chantajear al nuevo gobierno a fin de que ratifique la enmienda constitucional, que a todas luces no es necesaria y que al contrario, atenta contra los derechos humanos.

En cuanto a la reforma constitucional, desde mucho antes se había advertido que no era necesaria porque con las actuales leyes de El Salvador, ninguna pareja del mismo sexo puede contraer matrimonio, sin embargo, los grupos homofóbicos hacen creer que es una amenaza a la vuelta de la esquina y que el FMLN es el único culpable.

La comunidad gay del país por su parte, era la menos interesada en las uniones gay. Es más, cuando Parker inició el debate, ni siquiera la sociedad salvadoreña sabía que existiera dicha comunidad. Nadie hasta el momento ha planteado seriamente el reconocimiento legal de las uniones gays y creo que el sentimiento se mantiene. Quizá porque es un tema no nacido desde el interior, sino impuesto por personas ajenas y con intereses bien establecidos.

Sin embargo, a raíz de la controversia iniciada por el diputado Parker, parece que muchos homosexuales han tomado conciencia de sus derechos y han comenzado a organizarse de forma tímida, aún sin reclamar mucho: sólo respeto. No es mucho pero por algo se comienza.

Se esperaría una comunidad más constataría y beligerante, pero no. Los homosexuales salvadoreños van por otra vía: el entretenimiento y los servicios para ellos. En estos últimos años, coincidiendo con la cruzada moralista iniciada por el diputado Parker, los negocios gays han proliferado: bares, discotecas, restaurantes, spas, etc. Nada de organizaciones de choque contra los sectores homofóbicos. Creo que la comunidad entiende que es en vano hacer demostraciones cuando todo el poder económico, social, religioso y político se tiene en contra.

Esto no quita que siempre haya gente organizada que de forma esporádica reaccione ante tanta mentira y difamación. El mejor ejemplo es este blog, que surgió como mera forma de contar banalidades y experiencias personales, pero que luego de leer tanta mentira, cambió su orientación hacia el activismo y la réplica. Hay muchos gays en la actualidad que están aportando sus opiniones y puntos de vista mediante la internet, que ha venido a ser como la imprenta de Guttember para los homosexuales salvadoreños.

Entonces, al final puede observarse que el tema de los matrimonios gays es una conspiración nacida de intereses de sectores políticos de El Salvador y jamás ha sido una bandera de la comunidad homosexual. Que la controversia pretende sustituir al agotado tema ideológico entre la izquierda y derecha salvadoreña para tomar relevancia en las próximas elecciones. Que los gays salvadoreños jamás han pedido casarse y que las leyes actuales ya lo impiden. Que la comunidad gay del país únicamente está reclamando respeto y tolerancia.

Es así que los homosexuales salvadoreños nos encontramos en medio de una conspiración de los sectores políticos y religiosos de derecha del país, cuyo principal objetivo es retomar el control del país, mediante el terrorismo sicológico hacia la población en general, a quien asustan con un tema alejado de la realidad. Un tema que los homosexuales salvadoreños nunca han considerado, porque lo que nos preocupa por el momento es que no nos agredan en la calle ni que nos asesinen. En fin, lo único que queremos es tolerancia y respeto.