martes, 31 de agosto de 2010

Los gays tienen cachos y cola en El Salvador

Ya llevo dos años viviendo en Los Angeles y siento que tengo mucho de vivir acá. La verdad, llevo una vida más tranquila aunque menos glamurosa que en El Salvador, más limitada económicamente, pero en definitiva, menos tensionante que en mi país ¿por qué se preguntarán?

Porque acá a nadie le importa que yo sea gay. Siempre ocurre que cuando me preguntan mi edad y estado civil, estos datos no coinciden con el promedio de hombres de mi edad y todos caen a la cuenta que soy gay. Fin del cuestionamiento.

Me acuerdo que las mismas preguntas me hacían en El Salvador, pero la gente solía querer saber más. ¿Por qué no se ha casado? ¿No quiere tener hijos? ¿cómo va a hacer cuando esté viejo? Era la misma preguntadera, en especial de parte de las mujeres que no sé quien les ha dado el permiso de ser casamenteras. Todas se ofrecían a conseguirme novia.

Quizá algunos piensen que no es la gran cosa, pero en lo personal, nunca me ha gustado estar dando detalles de mi vida a desconocidos y especialmente cuando sé que en el fondo saben lo que soy, pero quieren saberlo de mis labios para satisfacer su morbo.

Y todo lo anterior no me importaría si El Salvador fuera un país tolerante, pero todo lo contrario, uno no puede andar por ahí contándole a todo el que nos pregunte, que somos gay. La sociedad salvadoreña es increiblemente intolerante y discriminatoria. Alrededor de los gays se levantan muros que los aislan del resto.

Y por eso me dan risa algunos de los articulistas homofóbicos que escriben en El Diario de Hoy, cuando dicen que en el país no se discrimina a los homosexuales. Me acuerdo que cuando el gobierno prohibió la discriminación en las oficinas públicas, muchos se rasgaron las vestiduras y dijeron que era algo innecesario porque los gays andan por ahí contentos sin nadie que los odie.

Pero nadie sabe mejor que eso es una gran mentira que los mismos homosexuales. Aquellos que dicen que en el país no existe la discriminación son los mismos que se encargan de ponerle cachos y cola a la comunidad gay.

Pastores cristianos y articulistas rabiosos siguen propagando que la homosexualidad es una aberración, que es una desviación, que es antinatura, etc., pese a que la evidencia científica dice que se trata de una preferencia de sexual. Esta gente sigue atada al pasado de forma terca, es como asegurar que la Tierra es plana en estos tiempos.

Ellos siguen comparando la homosexualidad con la pedofilia, la zoofilia y otras aberraciones sexuales con la única intención de desinformar a la gente, de hacer creer al público que la homosexualidad es mala persé.

Esta gente, dizque profundamente religiosa y temerosa de dios, tiene interés en que la gente siga odiando a los gays, que los conciban como malvados por el solo hecho de existir. No quieren que se ceda nada de simpatía y tolerancia hacia ellos. Están llenos de odio y equidistantes de las enseñanzas de Jesús que ellos tanta alaban.

Por eso digo que ahora vivo tranquilo. De mi trabajo a casa, estudiando para superarme, contándole a mis amigos cercanos lo que soy y sin mayores aspavientos de parte de ellos. Sé que me ven como una persona nada más, no alguien malvado con cachos y cola como ocurre todavía en El Salvador.

Un día mi país será mejor, pero creo que será después de la generación de Regina de Cardenal y de ese grupito hipócrita de articulistas de El Diario de Hoy, que juran que no hay discriminación, mientras ellos mismos continúan propagando el odio y la intolerancia.

sábado, 24 de julio de 2010

Los curas gay se divierten en Roma

Otro pelo menos al tigre. Bueno, esta semana la revista italiana Panorama reveló una investigación que duró 20 días, sobre tres curas homosexuales, que luego de dedicarse a Dios durante el día, en la noche se iban de parranda a discotecas gay de Roma.
Uno de ellos, incluso, tuvo relaciones sexuales vestido como cura. Increible verdad.
En la investigación, uno de los curas reveló al periodista, que se pasó como encubierto con un cómplice, que más del 90 por ciento de los curas católicos eran gay, pero que sólo unos cuantos llevaban una vida más abierta como la de ellos.
Y bueno, pueden leer más sobre este nuevo escándalo en infogay.com com o directamente en la revista Panorama, nada más que en italiano. Ahí pueden ver fotografías y videos.
En realidad, la iglesia católica es una institución que la están matando desde adentro debido a sus rígidos dogmas. Y lo peor de todo, que no existe humildad para admitir sus errores y sigue señalando la paja en ojos ajenos.
Así las cosas mi amigos.

viernes, 2 de julio de 2010

El Salvador vuelve a la Edad Media, de mano de los diputados

Estos son días tristes para la sociedad salvadoreña. Se ha ofendido la memoria de los miles de revolucionarios que desde la Revolución Francesa lucharon y murieron por obtener la separación de la Iglesia del Estado. El Salvador, contrario a la historia, ha dado un paso hacia atrás, hacia el fundamentalismo, hacia la intolerancia.
El bloque de derecha dentro de la Asamblea Legislativa aprobó la noche del jueves la obligación de leer una cita de la biblia en las escuelas públicas y privadas de El Salvador. La mala noticia no ha tenido mucha resonancia en los medios de comunicación, los cuales suelen caer en la lógica de los vaivenes políticos del país.
Según el periódico digital lapagina.com.sv, la lectura deberá hacerse todos los días siete minutos antes de que inicien las clases sin comentarios religiosos. La incapacidad e ignorancia de los padres de la patria queda revelada en esta ley. ¿Sin comentarios religiosos? ¿No es eso una redundancia en sí?
Los diputados, incapaces de solucionar el problema de las pandillas en el país, se inventan fórmulas mágicas y descabelladas para restaurar la paz en el país. El argumento de la violencia siempre ha sido acusada a la falta de principios morales en la población, aseveración injusta y ofensiva para los que nos consideramos buenos ciudadanos.
Ofenden a la gente: si hay falta de principios morales, ese es problema de un pequeño grupo de personas que han tomado el camino errado, es un mal de larga gestación, de abandono del Estado, de hacerse del ojo pacho cuando estos grupos comenzaban a trascender de simples cipotes pendencieros a organizaciones criminales. Ahora creen que con rezar el problema va a disminuir.
Luego, sucumben los legisladores a las más oscuras fuerzas religiosas en este país. Han sido los pastores de las iglesias cristianas los que han pugnado desde hace años para que se apruebe algo sacado de una mente escolástica y medieval. Los diputados han sucumbido al fanatismo religioso que suelen padecer estas organizaciones humanas.
Son las mismas iglesias evangélicasque apoyaron e impulsaron la prohibición de los matrimonios entre dos personas del mismo sexo, pese a que ese nunca ha sido punto de agenda de la comunidad gay de El Salvador.
La iglesias cristianas han sido parte del problema en la situación de violencia del país. Su fanatismo ha hecho que muchos padres y madres de familia se alejen de su núcleo para estar metidos en champas aplaudiendo las incoherencias que muchos pastores suelen decir. Fanáticos que se alejan de la vida social, todo para ello es pecado e inmoralidad. Qué casualidad que el incremento de la delincuencia desde hace 20 años coincide con el aumento del número de seguidores de estas sectas.
Estas organizaciones son peligrosas para la sociedad: ahora logran doblar el brazo a la Asamblea, mañana llevarán su propio presidente.
Su poder lo obtienen mediante el infame pago del diezmo. Estas iglesias están reproduciendo precisamente aquello que dio origen a la reforma protestante: las bulas papales. Ironías de la historia. Muchos pastores, igual que los pandilleros que cobran día a dia las extorsiones a sus víctimas, obtienen su poder del dinero que recogen de sus ilusos seguidores, que piensa que el paraiso lo obtendrán con dinero y cánticos.
Es así como estos pastores, envalentonados por el dinero y el poder, logran penetrar los círculos del poder del país. No es casual ver a muchos políticos y personajes influyenten dentro de estas iglesias y congraciarse con  estos pastores, "hombres santos" que se alejan totalmente de la imagen de Jesús: altaneros, soberbios, avaros ¿que la gente no puede ver esto?
¿Qué seguirá después de esto? ¿Castigar la homosexualidad? ¿Apedrear a las adúlteras? ¿Usar velo? Es momento que las organizaciones civiles presenten una demanda de inconstitucionalidad ante la Corte Suprema de Justicia, no debemos de permitir que mentes fanáticas dominen la política nacional.
Espero en primera instancia, que el presidente Funes vete esta ley ilógica y retrógrada.