martes, 14 de septiembre de 2010

A un lector anónimo

Bueno querido lector anónimo, respeto tu forma de pensar y de ver la vida desde tu punto de vista particular. En primer lugar yo creo que nadie tiene que estar conmigo de acuerdo con lo que escribo pues yo no tengo ninguna autoridad sobre mis lectores. Y luego, el punto en cuestión sobre la lectura de la biblia, pues el simple hecho de leerla no afecta a nadie, incluso a los gays.
Yo quiero que veás las cosas en otro contexto y cuál es mi punto: no es la lectura de la biblia lo que me preocupa, sino el hecho que personas con poder político lo estén ordenando por medio de una ley. ¿Te parece que es algo por lo cual la gente no debería de preocuparse?
Si hacés revisión a la historia o das una lectura a la actualidad mundial, en especial al mundo árabe, verás que en el pasado y en esos países, la gente no es libre y sus vidas están o estaban regidas por la religión.
También, si hacés un poco de memoria, recordarás en las clases de historia sobre la Edad Media u Oscurantismo que vivió Occidente por muchos siglos durante los cuales la religión era lo mismo que estado, y luego, la Revolución Francesa que fue el punto de la separación de Estado y religión.
Es bien importante tener esos conceptos en la mente para entender la amenaza a nuestras libertades cuando un grupo de personas guiadas por fanatismo e intereses populista políticos deciden sobre tu libertad de conciencia. No te debería preocupar que tu vecino te invite a leer la biblia, pero sí cuando lo hace un diputado por medio de una ley.
¿Será que sólo yo ha visto el peligro en esa ley? No, no lo creo. Hasta la misma iglesia católica salvadoreña se ha dado cuenta de que no es conveniente y la ha rechazado. Así que querido lector, es bueno que sigás leyendo la biblia con tu familia o amigos, esa es tu opción, y deberías de dar gracias a tanta gente que murió en el pasado para que podás gozar esa libertad de leer y creer en lo que se te venga en gana.

martes, 31 de agosto de 2010

Los gays tienen cachos y cola en El Salvador

Ya llevo dos años viviendo en Los Angeles y siento que tengo mucho de vivir acá. La verdad, llevo una vida más tranquila aunque menos glamurosa que en El Salvador, más limitada económicamente, pero en definitiva, menos tensionante que en mi país ¿por qué se preguntarán?

Porque acá a nadie le importa que yo sea gay. Siempre ocurre que cuando me preguntan mi edad y estado civil, estos datos no coinciden con el promedio de hombres de mi edad y todos caen a la cuenta que soy gay. Fin del cuestionamiento.

Me acuerdo que las mismas preguntas me hacían en El Salvador, pero la gente solía querer saber más. ¿Por qué no se ha casado? ¿No quiere tener hijos? ¿cómo va a hacer cuando esté viejo? Era la misma preguntadera, en especial de parte de las mujeres que no sé quien les ha dado el permiso de ser casamenteras. Todas se ofrecían a conseguirme novia.

Quizá algunos piensen que no es la gran cosa, pero en lo personal, nunca me ha gustado estar dando detalles de mi vida a desconocidos y especialmente cuando sé que en el fondo saben lo que soy, pero quieren saberlo de mis labios para satisfacer su morbo.

Y todo lo anterior no me importaría si El Salvador fuera un país tolerante, pero todo lo contrario, uno no puede andar por ahí contándole a todo el que nos pregunte, que somos gay. La sociedad salvadoreña es increiblemente intolerante y discriminatoria. Alrededor de los gays se levantan muros que los aislan del resto.

Y por eso me dan risa algunos de los articulistas homofóbicos que escriben en El Diario de Hoy, cuando dicen que en el país no se discrimina a los homosexuales. Me acuerdo que cuando el gobierno prohibió la discriminación en las oficinas públicas, muchos se rasgaron las vestiduras y dijeron que era algo innecesario porque los gays andan por ahí contentos sin nadie que los odie.

Pero nadie sabe mejor que eso es una gran mentira que los mismos homosexuales. Aquellos que dicen que en el país no existe la discriminación son los mismos que se encargan de ponerle cachos y cola a la comunidad gay.

Pastores cristianos y articulistas rabiosos siguen propagando que la homosexualidad es una aberración, que es una desviación, que es antinatura, etc., pese a que la evidencia científica dice que se trata de una preferencia de sexual. Esta gente sigue atada al pasado de forma terca, es como asegurar que la Tierra es plana en estos tiempos.

Ellos siguen comparando la homosexualidad con la pedofilia, la zoofilia y otras aberraciones sexuales con la única intención de desinformar a la gente, de hacer creer al público que la homosexualidad es mala persé.

Esta gente, dizque profundamente religiosa y temerosa de dios, tiene interés en que la gente siga odiando a los gays, que los conciban como malvados por el solo hecho de existir. No quieren que se ceda nada de simpatía y tolerancia hacia ellos. Están llenos de odio y equidistantes de las enseñanzas de Jesús que ellos tanta alaban.

Por eso digo que ahora vivo tranquilo. De mi trabajo a casa, estudiando para superarme, contándole a mis amigos cercanos lo que soy y sin mayores aspavientos de parte de ellos. Sé que me ven como una persona nada más, no alguien malvado con cachos y cola como ocurre todavía en El Salvador.

Un día mi país será mejor, pero creo que será después de la generación de Regina de Cardenal y de ese grupito hipócrita de articulistas de El Diario de Hoy, que juran que no hay discriminación, mientras ellos mismos continúan propagando el odio y la intolerancia.

sábado, 24 de julio de 2010

Los curas gay se divierten en Roma

Otro pelo menos al tigre. Bueno, esta semana la revista italiana Panorama reveló una investigación que duró 20 días, sobre tres curas homosexuales, que luego de dedicarse a Dios durante el día, en la noche se iban de parranda a discotecas gay de Roma.
Uno de ellos, incluso, tuvo relaciones sexuales vestido como cura. Increible verdad.
En la investigación, uno de los curas reveló al periodista, que se pasó como encubierto con un cómplice, que más del 90 por ciento de los curas católicos eran gay, pero que sólo unos cuantos llevaban una vida más abierta como la de ellos.
Y bueno, pueden leer más sobre este nuevo escándalo en infogay.com com o directamente en la revista Panorama, nada más que en italiano. Ahí pueden ver fotografías y videos.
En realidad, la iglesia católica es una institución que la están matando desde adentro debido a sus rígidos dogmas. Y lo peor de todo, que no existe humildad para admitir sus errores y sigue señalando la paja en ojos ajenos.
Así las cosas mi amigos.