domingo 18 de septiembre de 2011

Primer transexual salvadoreño que cambia de nombre


Publicado por La Prensa Gráfica

Antonio (nombre cambiado), originario de la zona oriental de El Salvador, se convirtió el 8 de agosto pasado en el primer hombre, así nacido, que es reconocido legalmente por el Estado salvadoreño como una mujer, luego de ganar un caso en un juzgado de Familia de San Miguel.

La iglesia católica respetó la decisión de reconocer a un hombre como mujer, argumentando, sin entrar en detalles, que respeta las leyes y que es una manera de modernizarlas para respetar la integración de la persona.

Los abogados del caso comentan que su cliente emigró a Estados Unidos motivado por la situación de inseguridad que generaba la guerra en el país. Fue así como Antonio, en ese entonces de 17 años, optó por radicar en la ciudad de Nueva York con la ilusión de una vida mejor y con el anhelo latente de definir su identidad sexual. Con el tiempo, el anhelo cobró fuerza al punto que en 2005 presentó ante un tribunal de la ciudad de referida ciudad la petición para cambiar su nombre y su cuerpo de hombre por el de la mujer que desde pequeño sintió ser.

El tribunal, tras analizar la petición, otorgó el aval no sin antes someter a Antonio a una serie de pruebas psicológicas y médicas que confirmaran que efectivamente Antonio era mujer con cuerpo de hombre.

Una vez concedido el aval, Antonio, tras superar las pruebas médicas, fue sometido a un tratamiento con hormonas para preparar a su organismo para la cirugía, la cual se logró realizar en mayo de 2007.

El 28 de febrero de 2008, el tribunal estadounidense reconoció legalmente a Antonio como mujer. Debido a que está bajo el Estatus de Protección Temporal (TPS), la ahora mujer debe continuar requiriendo documentación del consulado de El Salvador para renovar su permiso temporal de trabajo. Trámite que vio frustrado con el cambio físico, ya que el Documento Único de Identidad (DUI) que utilizaba correspondía aún al de un hombre.

Fue así que comenzó a hacer consultas con abogados salvadoreños, quienes le recomendaron que explorara la posibilidad de seguir un juicio de identidad similar al que había logrado en Estados Unidos.

En septiembre de 2010, un bufete contactó a dos abogados migueleños, Portillo Flores y Ortega Benítez, quienes aseguran enfrentaron el encargo como un reto profesional inédito.

Según dijeron, en noviembre pasado presentaron la petición al tribunal, cuyo juez tardó tres meses para aceptar el trámite, algo que generalmente suele durar máximo 15 días. Al igual que en Estados Unidos, Antonio debió someterse a una batería de exámenes. “El juez ordenó que se le practicaran exámenes psicológicos, de trabajo social y físicos. Una anécdota del caso es que el forense que debió verificar el resultado de la operación la felicitó porque no quedó rastro de la remoción de genitales masculinos y que la reconstrucción de su parte femenina fue perfecta”, recordó Ortega Benítez, uno de sus abogados.

El 8 de agosto anterior, se realizó la audiencia en el tribunal de Familia tras escuchar la postura de los abogados, sumado al resultado de las pruebas médicas y físicas, el juez falló en favor de Antonio concediéndole ser reconocido legalmente en El Salvador como una mujer, un caso inédito en el país.

La abogada representante de la Procuraduría General de la República, quien veló por el interés del Estado salvadoreño, no tuvo reparos en aceptar el fallo y dejó de lado el recuso de apelación que pudo haber presentado.

El juez emitió una orden para que en el Registro Familiar de la alcaldía donde se encontraba asentado fuera eliminada la partida de nacimiento de Antonio por la de la nueva mujer. Situación que, de acuerdo con el Código de Familia, ahora la faculta para contraer matrimonio con un hombre.

sábado 20 de agosto de 2011

¿Estamos mejor ahora cuatro años después?

Han pasado cuatro años desde que inicié este blog y en ese tiempo mucha agua ha pasado bajo el molino. Recuerdo que la intención era escribir sobre cosas mías, personales, pero en ese tiempo recuerdo también que se había iniciado una campaña antihomosexual de parte de personajes pollíticos y religiosos que tocaron mi conciencia. Fue una campaña difamatoria, cuya intención era despertar miedos en la población para ganar adeptos políticos. La cara visible era el señor Rodolfo Parker, secretario general del Partido Demócrata Cristiano (PDC) que se había quedado sin ideas para relanzar su instituto político que se encontraba en franco declive popular.

Comenzó a arengar contra el matrimonio homosexual, concepto que los salvadoreños sólo leíamos en noticias de otros países y que los homosexuales locales nunca habían considerado por ser esta comunidad muy desorganizada y débil, cuyos intereses giraban alrededor del simple respeto, sin mayores demandas. Una comunidad muy anónima y temerosa, sometida a una cultura de discriminación y rechazo cotidiano. Tan disminuida que era incapaz de responder y defenderse. Se unieron a la cruzada líderes religiosos, quienes biblia en mano, arremetían contra la indefensa comunidad gay en los medios de comuncación, sin darle a ésta el derecho de respuesta. Existía en ese tiempo el sentimiento de inferioridad y sometimiento sumiso de los homosexuales debido a los arraigados patrones culturales machistas que por largos decenios se han tolerado en el país.

Y yo miraba a los líderes religiosos y políticos hablar cosas increibles en contra de los gays. A ellos se les unió la señora Regina de Cardenal, cristiana extremista de derecha y homofóbica, enemiga declarada de la comunidad, que comparaba a la homosexualidad con la pedofilia, la zoofilia, etc, etc, y yo me decía "yo no soy así" "yo no soy eso que ellos dicen". Me preguntaba cómo era que ellos nos describían como monstruos cuando en mi caso, yo era una persona normal, un  ciudadano que quería mi país, que respetaba las leyes y que siempre trataba de mantenerme en el camino de lo correcto. ¿Por qué decían esas cosas horribles con las cuales yo no me identificaba?

Fue entonces que decidí cambiar de objetivo en mi blog y comencé a responder a las mentiras de estos personajes siniestros. Cada semana subía un nuevo tema, y vaya que tenía mucho de qué hablar. Recibía mucha retroalimentación de gays que me apoyaban y críticas de personas que me insultaban. 

Fueron los difamadores con su homofobia los que impusieron la agenda en este tema: hablaban del matrimonio gay como algo que estaba en la vuelta de la esquina y hacían entender que de llevarse a cabo, todo hombre se vería obligado a casarse con otro hombre. El debate (o monólogo) seguía en los medios de comunicación que vieron en esto un buen tema de explotar: entrevistas, reportajes, etc, etc, donde los invitados siempre eran los mismo: políticos y religiosos.

Afortunadamente no era yo el único que se sentía ofendido. Estas mentiras hicieron reaccionar a otros homosexuales, que decidieron hacer caso omiso al estereotipo del gay que se tenía en el país (la loquita escandalosa y afeminada) y dieron la cara. Su aporte fue esencial, ya que otros gays de closet se animaron también a salir a la luz pública y unirse a la campaña pro-homosexual. Desde entonces este tema ha venido siendo menos polémico en el país. La sociedad se va acostumbrando más a escuchar sobre la existencia de esta comunidad y a cederles su merecido espacio.

Después de cuatro años veo que las cosas ya pintan diferente en el país. El día del orgullo gay va siendo un desfile más organizado y menos un show bufo como ocurría en el pasado. En los medios de comunicación se va respetando más la dignidad de la comunidad y la actividad comercial dirigida a los homosexuales es cada vez más importante. Puedo decir que ahora sí existe una comunidad más organizada que en el futuro irá ganando más espacios y que diluirá los temores propagados por los cristianos derechistas del país. Y bueno, este ha sido mi granito de arena en esta nueva mentalidad que estamos cultivando en el país.

No quiero decir que ahora me estoy despidiendo, pero creo en estos días existen ya muchas personas que trabajan de forma incansable para mejorar la imagen de la comunidad en el país, lo cual me llena de mucha satisfacción, pues quizá la intención inicial de mi blog era que la gente viera a la homosexualidad como algo intrascendente, cotidiano, de la vida diaria, tan común como escoger entre rosas y claveles. Algo muy Simple.
Sigamos adelante.

sábado 23 de julio de 2011

Militares estadounidenses ahora podrán revelar su homosexualidad

Tomado de lapagina.com.sv
 El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció la derogación de la ley que prohibía a las personas que se declaraban abiertamente homosexuales servir en las Fuerzas Armadas del país a partir del próximo 20 de septiembre, cuando se cumplan 60 días a partir de la firma del mandatario. Desde ese día, los militares podrán revelar su orientación sexual sin ser despedidos, según la cadena británica BBC.  
   "Hoy hemos dado el gran paso hacia el fin de la discriminatoria ley 'Don't Ask, Don't Tell' (No preguntes, no digas), que socava el desempeño de nuestros militares y viola los principios estadounidenses de justicia e igualdad", ha señalado Obama en un comunicado.
   Esta firma llega meses después de su aprobación en el Congreso, y responde a una petición del Pentágono, que solicitó tiempo "para preparar a las tropas para la llegada de compañeros abiertamente homosexuales".
   "Siempre he estado seguro de que los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas harán la transición a esta nueva política de manera ordenada y preservando la cohesión, el reclutamiento, la retención y la efectividad militar", ha indicado Obama.
   "A partir del 20 de septiembre, los miembros de las Fuerzas Armadas no se verán obligados a esconder quiénes son para poder servir a su país. Nuestros militares no se verán desprovistos de la disposición de ser buenos patriotas por el hecho de ser homosexuales", agrega  el comunicado.
   Obama señaló que tanto él como el secretario de Defensa, Leon Panetta, y el jefe del Estado Mayor Conjunto del Ejército de Estados Unidos, el almirante Mike Mullen, confirmaron de manera oficial que el Ejército está preparado para implementar dicha ley.
   Bajo la política de 'Don't Ask, Don't Tell', establecida en 1993, los homosexuales podrían servir en las Fuerzas Armadas pero no podían decir nada acerca de su orientación sexual. Más de 13,000 personas han sido despedidas del Ejército a causa de esta ley.